Premios propios de la AVDG 2021

11 octubre, 2022

Editado por Abalon Books, nuevo referente en ediciones de Gastronomía.

Premio “José María Busca Isusi”: (Asociación o persona relacionada con la gastronomía vasca)
Zapiain

La familia Zapiain está ligada a la elaboración de la sidra desde al menos el siglo XVI. Pero la innovación y la investigación están en el ADN de esta sidrería vasca. Desde la década de 1960, esta bodega ubicada en Astigarraga se ha esforzado en alcanzar la excelencia en la elaboración de sus productos.

El trabajo realizado por los jóvenes hermanos dentro de la industria de la sidra vasca a través de la diversificación de un producto con mucho arraigo y tradición. Según Ion Zapiain, «en nuestra bodega tratamos de impulsar la innovación sin renunciar a la tradición. Por eso, en los últimos años se han esforzado mucho en la mejora y diversificación del producto».

Además de su producto estrella, que es la sidra natural tradicional, esta sidrería acaba de estrenarse con «Joanes de Zapiain», una sidra de parcela que homenajea al primer antepasado de la familia del que se conoce relación con la sagardoa ya en el siglo XVI.

Entre los retos de la sidrería Zapiain, destacan la apuesta por la Denominación de Origen Euskal Sagardoa, así como por los productos procedentes de cultivo orgánico. La sidra es un producto que en los últimos años está viviendo una importante expansión en el mundo entero. Según 50Next, los Zapiain «están descubriendo el verdadero potencial de una bebida que tradicionalmente se ha asociado con viejas costumbres y tradiciones locales»

La sidra está viviendo una auténtica revolución en el mundo. Es una de las bebidas alcohólicas que más rápido crecen. La sidra vive un boom internacional.

Premio “Manuel Llano Gorostiza”: (Cultura del vino)
Fundación para la Cultura del Vino

En mayo de 1992 el Ministerio de Cultura Educación y Ciencia incorporó una nueva fundación a su registro con el nombre de Fundación para la Cultura del Vino. A partir de ese momento, y hasta el día de hoy, han sido numerosas las personas e instituciones que han apoyado la labor de esta entidad en pro de la difusión de la cultura del vino.

En 1997 se incorporan cinco compañías privadas, lo que posibilitó el desarrollo de una actividad concreta y ajustada a su ideario original. En el 2009 se han añadido las otras dos bodegas que completan su patronato y que hacen de la Fundación para la Cultura del Vino un referente en la divulgación de las connotaciones culturales del vino tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Patronato de la Fundación para la Cultura del Vino:
Herederos Marqués de Riscal
Muga
La Rioja Alta
Terras Gauda
Vega Sicilia
Pago de Carraovejas
Y el Ministerio de Agricultura y Pesca Alimentación y Medio Ambiente

La Fundación para la Cultura del Vino persigue los siguientes objetivos:

Transmitir el vino como parte de nuestro patrimonio cultural, profundizando en el conocimiento de su historia, de las técnicas de cultivo de la vid, de su elaboración y de las formas de degustarlo y disfrutarlo.

Difundir el consumo ordenado, cualitativo y preferencial del vino que, junto a sus cualidades saludables y nutricionales, es capaz de satisfacernos desde un punto de vista sensorial, organoléptico y estético.

Generar más conocimiento sobre el vino, así como la circulación de la información relacionada para hacer de la cultura del vino una cultura viva y abierta.

Premio “Luis Irizar” (A la docencia: institución o persona):
International School of Pastry Arts – Escuela Torreblanca

Paco Torreblanca, uno de los pasteleros más reputados del mundo, abrió la International School of Pastry Arts, en 2013. La escuela esta ubicada en Petrer (Alicante).

En la escuela Torreblanca buscan el acercamiento con el alumno a través de una atención muy personalizada, de ahí que las clases consten de 20 alumnos como máximo, pudiendo así centrarse en las necesidades de cada uno de ellos de una forma más directa.

A través de sus programas/cursos, los alumnos reciben las clases de una forma práctica, dónde el profesor expone toda su experiencia y enseñanzas con un sistema teórico-práctico. Es la mejor forma de explicar, el porqué de las cosas, cómo ocurren y así obtener una buena base.

La teoría es acompañada de la práctica y el alumno siempre puede exponer sus inquietudes y dudas, enriqueciendo así las clases día tras día, no sólo para el alumno en si, sino para el resto de compañeros.

Buscan que el alumno se sienta completo y por eso creen que la participación del alumno es fundamental para poder llegar al objetivo que buscan en la Escuela Torreblanca.

Tienen a disposición de los alumnos toda la maquinaria necesaria para poder comprender la pastelería desde las bases más esenciales hasta las nuevas tecnologías. Disponen, no sólo de los utensilios más básicos para poder poner en práctica todo lo aprendido, sino que enseñan al alumno a utilizar las máquinas más avanzadas, desde la one-shot para bombones, como las dosificadoras automáticas, máquina de corte por agua o por ultrasonido. Creen en la importancia y en la necesidad de que todos sus alumnos deben de salir de su escuela con un bagaje único y conocimiento suficiente para poder afrontar sus futuros retos.

Cuentan con un equipo de profesionales con un talento comprometido y emprendedor.

Promueven un entorno de trabajo basado en la igualdad de oportunidades, la diversidad y la inclusión, e impulsan formas de trabajo que faciliten el equilibrio entra la vida personal y la profesional.

Premio “Juan José Lapitz” (Producto):
Denominación Trujal La Equidad S. Coop.

Moreda,  llanura sur de Araba, cuadrilla de Laguardia – Rioja Alavesa. En este pequeño pueblo alavés el trujal sigue siendo una seña de identidad junto a los viñedos y la cultura del vino. Testigo de ello son las hileras de cultivos en las que se mezclan vides con olivos centenarios.

Historia: No se conoce la fecha desde la que se lleva elaborando aceite de oliva en Moreda, pero de lo que no cabe duda es que fue hace ya muchos inviernos, muchos más de los que la gente puede recordar. Según los habitantes más longevos de Moreda, todos los terrenos que rodeaban el pueblo formaban un enorme olivar. Una estampa, que hoy en día ha desaparecido en beneficio de los viñedos. Eso sí, todavía se pueden apreciar olivares esparcidos por todo el territorio. Según datos históricos, en los siglos XVIII y XIX la producción de oliva en Moreda era entorno a los 500.000 kilos. En la actualidad, relegada la oliva a un segundo plano por otros cultivos (viñedos en su mayoría) la producción se ha reducido a los 150.000 kilos al año. Un dato muy significante.

De poca cantidad y de gran calidad. Así definen los expertos el aceite vasco. Aunque hace años que los viñedos les ganaron la batalla a los olivos. La cultura del aceite sigue viva. Los miembros que forman la cooperativa del Trujal de Moreda, un pequeño grupo de personas afincadas en Rioja Alavesa, que conservan intactas las tradiciones de la aceituna y el aceite de sus ancestros.

Muchas de las personas que visitan Euskal Herria se llevan una grata sorpresa al contemplar que en Rioja Alavesa no todo es vino, y más, cuando tienen la oportunidad de contemplar un antiguo trujal de 1947 en funcionamiento.

Por todos es conocido que Rioja Alavesa es tierra de cultivo, pero lo que muchos desconocen es que antiguamente los viñedos no tenían el monopolio del que disfrutan hoy en día. No solo los viñedos crecen en esta región del sur de Araba. Y es que en esta tierra siempre se ha cultivado cereal, uva y oliva, unos productos que aun hoy se conservan en menor medida.  El aceite de nuestra tierra se elabora en mayor medida en Navarra y Rioja Alavesa, dos territorios, en los que la variedad autóctona Arroniz marca la diferencia.

Premio “Extraordinario de la Academia Vasca de Gastronomía”:
José Ramón Andrés Puerta

José Andrés nació el 13 de julio de 1969 en Mieres, Asturias.

A los 15, ingresó en la Escuela de Restauración y Hostelería. Compaginó sus estudios con el aprendizaje en el restaurante El Bulli de Ferran Adrià. Tras cumplir con el servicio militar a bordo del Juan Sebastián Elcano, con el que viajó a los Estados Unidos como marino de la Armada española, quiso regresar, y finalizada su formación, en 1991 se trasladó a este país.

Comenzó a trabajar en el restaurante El Dorado Petit, en Nueva York, que cerró dos años después. Viajó entonces a Washington, capital estadounidense donde triunfó y abrió varios restaurantes que gozan de gran prestigio con especialidad en comida española y latinoamericana.

Protagonista en programas televisivos, de 2005 a 2007 fue director y presentador de un programa semanal de cocina en TVE Vamos a cocinar.

En 2010 fundó una organización no gubernamental sin ánimo de lucro World Central Kitchen (WCK) para ressponder a la escasez de alimentos en Haiti provocada por terremoto que devastó la isla. Su método de operar consiste en, primeramente, responder a la necesidad más urgente y después, colaborar con los chefs locales movilizándolos para dar una solución efectiva al problema del hambre.

Desde su fundación, la ONG ha organizado repartimiento de comidas en República Dominicana, Nicaragua, Zambia, Perú, Cuba, Uganda, Bahamas, Camboya, los Estados Unidos, y Ucrania.

En noviembre de 2010, recibió la Orden de las Artes y las Letras de España, y en mayo de 2011, es galardonado por la Fundación James Beard con el «Outstanding Chef Award». En 2012, la revista Time le incluyó al cocinero en su lista Time 100, de las Personas Más Influyentes en el Mundo.