Obituario Mikel Bustinza

23 enero, 2026

Hace escasamente un mes, glosaba la comida que Mikel Bustinza nos ofreció a la Academia Vasca de Gastronomia en su restaurante Horma Ondo. Hablaba en él de mi costumbre de llevar allí a los forasteros que llegaban por primera vez a Bilbao, y me pedían consejo gastronómico. Ese era mi criterio para ejemplificar degustándola la cocina vizcaina.

También hablaba de las mágicas criaturas que poblaban su establecimiento: Jayne, Olatz, Anastasia, Iratxe… Pues bien, una de esas criaturas, que nos hacían sentir como en el cielo, el patrón, Mikel, se nos ha ido, precisamente al cielo, al de los parrilleros, al de los bodegueros, al de los (buenos) empresarios de hostelería que tan felices nos hacen.

En un mundo en el que el trabajo tantos disgustos da, incluso a veces los hijos, la salud, ¡el futbol!… hay una parcela en la que, al menos los aficionados, solemos ser muy felices: el de la gastronomía. Y en ese mundo, tipos como Mikel son los artífices de nuestra felicidad. Es de agradecer; Mikel se ha ganado muy merecidamente un lugar allí.

Terminaba mi escrito con un deseo de continuidad cuando tantos negocios familiares desaparecen al irse voluntaria o “involuntariamente” el patrón. No pensaba que ese relevo pudiera verse obligado a llegar tan pronto en este caso. Pero sí pienso que, ido Mikel, Horma Ondo tiene detrás a Jayne, Olatz, toda la familia, y ese servicio magnífico. Y, muy importante en el caso de un negocio, a sus clientes, que seguiremos acudiendo, venciendo la nostalgia de recordar a Mikel saliendo a la escalinata a recibirnos con su afabilidad, su sonrisa, su txakolí y su chistorra.

Goian bego Mikel.

Autor: Fernando Luis Barrio Martín – Bibliotecario AVDG