Food for Change Campaña

El gran evento internacional dedicado a la comida buena, limpia y justa ha llegado hoy a su fin reafirmando el compromiso de los 7.000 delegados de Slow Food de 150 países para cambiar el sistema alimentario mundial a través de su trabajo cuando vuelvan a sus comunidades.

En Turín en particular comienza la campaña mundial de concienciación sobre el cambio climático relacionada con los alimentos.

Se trata de una cuestión urgente, mundial y de gran impacto para todas las comunidades de productores presentes, tal y como han demostrado los numerosos testimonios que han relatado las enormes dificultades que deben superar diariamente, y que no consisten en desastres naturales propiamente dichos. Desde los pastores kenianos hasta los sami en Suecia, desde los pescadores del Mediterráneo hasta los campesinos de los Andes, todos los que trabajan con un contacto directo con la naturaleza ven y sufren las consecuencias del «mayor desafío al que se haya enfrentado la humanidad», tal y como lo definió el escritor indio bengalí Amitav Ghosh en una conferencia.

La gente de Slow Food reunirá en los próximos meses al testigo que sus representantes en Terra Madre Salone del Gusto han mantenido en alto durante estos cinco días del evento, dando valor a las personas y las relaciones que se crean cuando comparten los mismos valores y el amor hacia la tierra y la comida.

Terra Madre Salone del Gusto es un lugar donde  las amas de casa, los chefs con estrella y los representantes de diferentes países se encuentran uno al lado del otro. Es un evento que va más allá de las diferencias culturales, que trasciende las ideologías y las rivalidades, que ve como cocineros libaneses e israelíes comparten el espacio de la Cocina de Terra Madre y se intercambian consejos, como un chef finlandés de origen filipino da vida a combinaciones sorprendentes, e incluso como los cocineros de Rusia atienden hasta 33 foros y laboratorios diferentes. Además, varios países, como por ejemplo Georgia, han podido exhibir por primera vez su biodiversidad agroalimentaria con el apoyo de los Ministerios de Agricultura de sus países.

Los foros y conferencias han sido un éxito de audiencia. A ellos han asistido expertos y especialistas, visitantes y delegados, y todos ellos han ofrecido estímulos e ideas, confirmando una vez más que este evento es un laboratorio de proyectos para el cambio. Las conexiones entre las diferentes áreas geográficas son cada vez más estrechas y describen muchos eventos nuevos para realizar en un futuro próximo: una nueva edición de Terra Madre Nordic Countries (la presencia de Groenlandia ha sido significativa, puesto que este año ha asistido por primera vez al Salone) y Terra Madre Brasil en Bahía; en América Latina, a partir del ejemplo de Cuba y Colombia, se está creando la red Finca Slow que unirá a empresas agrícolas agroecológicas; y la gran delegación de Haití y los productores de los nuevos Baluartes de Yucatán se llevará a casa nuevos estímulos. Un proyecto de turismo sostenible relacionado con la alimentación se ha puesto en marcha en Azerbaiyán, mientras que la provincia austríaca de Carintia, donde Slow Travel ha estado funcionando durante un par de años, ha sido capaz de compartir con el público unos resultados más que positivos.

Muchos cocineros importantes (como Mateo Baronet, chef del restaurante de Turín Del Cambio que intervino en la conferencia de prensa de clausura) han declarado su compromiso con la recuperación de productos locales, consiguiendo provisiones a través del de los pequeños productores y yendo a las escuelas para educar a las nuevas generaciones sobre la alimentación sana. Y es precisamente de los cocineros de donde nacerá la campaña Food for Change de Slow Food: con su papel en los medios de comunicación, tienen una gran responsabilidad y pueden marcar la diferencia para concienciar a los demás.

Una concienciación que Slow Food considera necesaria y urgente porque el cambio climático es una realidad con la que ya estamos rindiendo cuentas y cuya urgencia solo admiten unos pocos.

Por este motivo, Richard Mc Carthy, Director Ejecutivo de Slow Food EE.UU., intervino enfatizando que, tras la clausura del evento, empieza el trabajo de concienciación que supondrá dos meses de intenso compromiso de toda la red de Slow Food contra el cambio climático: Food for change es, de hecho, una llamada a la acción, una invitación a actuar a partir del primer desafío que tendrá lugar del 16 a 22 de octubre y que implicará a los slowfoodies de todo el mundo: durante una semana se podrá escoger cocinar solo con ingredientes locales, no comer carne, llevar una semana de residuo cero o las tres iniciativas.

Según el número de personas que participen en este desafío y gracias a la colaboración de Indaco2 (Indicadores ambientales y CO2, una spin-off de la Universidad de Siena), podremos estimar la cantidad de COque nos hemos ahorrado gracias al trabajo colectivo.

Aquí está el primer legado de Terra Madre Salone del Gusto: una campaña que invita concretamente a movilizarse para que todos podamos contribuir a salvar el planeta.

Fuente: Terra Madre Salone del Gusto 2018

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