Falsos mitos alimentarios que empeoran la calidad de vida de los diabéticos

Fuente:www.diariodegastronomia.com

Desde el Consejo y la Fundación de Dietistas-Nutricionistas se ha detectado que la gran mayoría de personas con diabetes se guía por mitos alimentarios, leyendas populares en torno a la alimentación que en la mayoría de los casos no hacen sino empeorar su enfermedad o su calidad de vida.

Por ello, y bajo el lema #CeroDIABETES, el Consejo y la Fundación de Dietistas-Nutricionistas ha querido desmitificar las leyendas populares en torno a la alimentación, falsos mitos alimentarios, y ayudar a frenar una enfermedad que provoca cinco millones de muertes cada año a nivel mundial.

Mitos y diabetes

Como el alcohol no tiene azúcar la ingesta de bebidas alcohólicas no altera la glucemia. Muchas bebidas alcohólicas contienen cantidades nada desdeñables de azúcares libres, y algunas de ellas se toman mezcladas con bebidas azucaradas por lo que puede afectar a los niveles de glucemia. Asimismo, el alcohol puede inhibir la producción hepática de glucosa 5 y causar hipoglucemias hasta 4-6 horas post-ingesta. Si además se contempla la posibilidad de una intoxicación etílica, ésta puede provocar y desenlazar en vómitos, impactando en la glucemia del sujeto. Además, el alcohol suele tener un alto aporte calórico, nada beneficioso para la diabetes tipo 2 con exceso de peso.

No puedo cenar hidratos de carbono porque me sube mucho. Todo radica en una buena educación nutricional. En el caso de diabetes tipo 1 o en diabéticos tipo 2 insulinodependientes, el consumo de hidratos de carbono deberá estar acorde al tratamiento de insulina prescrito. Si se observa que la terapia de insulina e ingesta de hidratos de carbono está descompensada por la noche, hay que consultar al diabetólogo y al dietista-nutricionista para ajustar tanto la dosis de insulina como la ingesta de hidratos de carbono.

La sacarina produce cáncer. La sacarina es un edulcorante aprobado en Europa, por lo que debe considerarse como un aditivo alimentario seguro. Eso sí, debe respetarse las dosis máximas de ingesta recomendadas: hasta 5mg por kg de peso corporal.

La miel es mejor que el azúcar. La ingesta de miel conduce a un consumo de azúcares libres que producirá un aumento de la glucemia bastante parecida a la que provoca el azúcar. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la miel al igual que todos los monosacáridos y disacáridos agregados a los alimentos por el fabricante, cocinero o consumidor, más los azúcares presentes de manera natural en los jarabes y zumos de frutas, son considerados azúcares libres, y hay que limitar su ingesta (la suma de todo no debe superar el 10% de la energía total diaria, y se pueden obtener beneficios adicionales si se restringe al 5%).

Si es ‘apto para diabéticos’ es bueno y lo puedo tomar con toda la tranquilidad en las cantidades que me plazca. Los productos ‘aptos para diabéticos’ podrían ser divididos en:

  • Alimentos a los que en lugar de añadirle sacarosa (azúcar), se le ha añadido algún otro edulcorante calórico o ingrediente que puede afectar a la glucemia (como por ejemplo la fructosa, que el sustituto más típico) y en estos casos el aumento de la glucemia será parecido a la que provoca el azúcar.
  • Alimentos elaborados con una menor cantidad de azúcares, o incluso sin azúcares ni hidratos de carbono complejos, pero que pueden contener altas cantidades de edulcorantes no calóricos. En estos casos, una ingesta excesiva puede conducir a situaciones distrés intestinal con diarreas, flatulencias e incluso dolor abdominal.

Si me tomo la pastillita para la diabetes, no hace falta que cuide mi alimentación. Existen varios agentes farmacológicos orales que son usados en el tratamiento de la diabetes, como la metformina que actúa reduciendo la generación de glucosa nueva, evita 6 el uso de la glucosa almacenada en el cuerpo, disminuye la absorción de glucosa a nivel intestinal e incrementa la sensibilidad de la insulina promoviendo la captación de la glucosa por parte de los tejidos; sin embargo si no se cuida la alimentación (la ingesta de hidratos de carbono) y el ejercicio físico, los niveles de glucemia acabarán, inevitablemente, subiendo.

Los diabéticos no pueden comer patata, pasta ni arroz. Los diabéticos pueden y deben comer patata, pasta, arroz, y en definitiva cualquier alimentos que contenga hidratos de carbono complejos (mejor si son integrales).

  • Se debe aconsejar la ingesta de carbohidratos a partir de hortalizas, tubérculos, frutas, cereales integrales, legumbres y lácteos por encima de otras fuentes de hidratos de carbono, especialmente aquellas con grasas, azúcares y sodio añadido.
  • La monitorización de la ingesta de hidratos de carbono, ya sea contando carbohidratos o basado en la estimación por la experiencia, es un punto crítico en el logro del control de la glucemia.

Los diabéticos no pueden comer plátano, melón ni uvas. Los diabéticos pueden y deben comer plátano, melón, uvas y cualquier tipo de fruta, siempre que se respete la relación entre cantidad de carbohidratos consumidos y los niveles disponibles de insulina.

Las personas diabéticas pueden comer sin preocupación ni moderación productos light, ligeros, ‘dietéticos’, sin azúcar… No nos podemos fiar ni de los reclamos ni de las etiquetas, ya que en muchas ocasiones no se especifica en qué medida hay una reducción de azúcar. Por ejemplo, si hablamos de producto light, éstos pueden ser ligeros en cualquier nutriente, no especialmente en azúcares. Además, aunque se modifique la cantidad de azúcares en un 30% (como exige la ley), no significa que el producto final sea con una baja concentración de los mismos. Por otra parte, si se trata de un sin azúcares, es muy posible que se hayan sustituido por edulcorantes no calóricos para mantener el sabor dulce característico. El alto consumo de productos con edulcorantes acalóricos puede conducir a situaciones de distrés intestinal con diarreas, flatulencias e incluso dolor abdominal. Respecto a los productos “dietéticos”, o “para usos médicos especiales”, o cualquier denominación parecida, no implica que sean productos sin azúcares o hidratos de carbono.

Las pautas dietéticas de un diabético para llevar una alimentación saludable son muy diferentes de las de una persona no diabética. Las pautas dietéticas o patrones alimentarios de una persona diabética son muy parecidas a una persona no diabética, siguiendo una alimentación saludable teniendo en cuenta que:

  • La correcta relación entre cantidad de carbohidratos consumidos y los niveles disponibles de insulina
  • La monitorización de la ingesta de hidratos de carbono es muy importante para el control de la glucemia
  • Se debe favorecer la ingesta de carbohidratos a partir de hortalizas, tubérculos, frutas, cereales integrales, legumbres y lácteos por encima de otras fuentes de hidratos de carbono, especialmente aquellas con grasas, azúcares y sodio añadido.
  • En sujetos con sobrepeso u obesos, se deberá mantener un balance energético negativo para promover la pérdida de peso
  • Un patrón de dieta mediterránea, rica en grasas monoinsaturadas, podría ayudar en el control glucémico y en la reducción del riesgo cardiovascular.
  • El consumo de ácidos grasos omega-3 en forma de pescado (2 raciones a la semana), puede ser beneficioso. No se recomienda el uso de suplementos de omega-3 para la prevención de eventos.

La insulina puede provocar ceguera y amputaciones. No existe ninguna evidencia que indique o señale que la terapia con insulina pueda provocar ceguera o amputaciones. Más bien podríamos decir que resulta en todo lo contrario: el tratamiento con insulina tiene el objetivo de mantener la glucemia dentro de la normalidad, es la diabetes mal controlada la que puede conducir a retinopatía, nefropatía y neuropatías diabéticas, que se pueden agravar hasta traducirse en ceguera y amputaciones.

La diabetes gestacional sólo se da durante el embarazo, luego desaparece y no hay más riesgo de padecerla. La diabetes gestacional diagnosticada en el segundo i tercer trimestre de embarazo puede significar la preexistencia de una diabetes tipo 2 no diagnosticada antes de la concepción. Por dicho motivo y porque estas mujeres tienen mayor riesgo de padecer diabetes postparto, debe realizarse un screening entre las semanas 6 y 12 y cada 1-3 años postparto para evaluar una posible diabetes tipo 2 persistente o prediabetes.

Soy diabético: Tengo que controlar el azúcar pero no la cantidad de sal que consumo. Las personas diabéticas tienen un riesgo cardiovascular aumentado, por lo que deben tenerse en cuenta los factores que aumentan y disminuyen el riesgo cardiovascular, entre ellas el consumo de sodio. Para las personas con diabetes e hipertensión, se debe individualizar una mayor reducción de la ingesta de sodio mediante una dieta adecuada, un aumento del consumo de potasio, una reducción del peso corporal, una disminución del consumo de alcohol y un aumento de la actividad física (en caso de sobrepeso u obesidad).

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