Periódico Bilbao comenta…

Autor: Javier Urroz (Julio 2017)

Los vizcainos Begoña Tejerina Calle (Restaurante Aizian) como Mejor Directora de Sala y Álvaro Garrido Ramírez (Restaurante Mina) como Mejor Restaurador, fueron proclamados Premios Euskadi de Gastronomía por el Consejero de Cultura y Política Lingüística, Bingen Zupiria. También se otorgaron premios a Jacques Ballarin (Mejor Labor Periodística) y al libro Comer con Hemingway (Javier Muñoz García) como mejor Publicación Gastronómica. Los premios los otorga el Gobierno vasco a propuesta de la Academia Vasca de Gastronomía.

En un ambiente íntimo que reunía a las instituciones vascas y vizcainas con los académicos en su día de gloria y a un íntimo círculo del sector, se hizo alabanza expresa de los premiados. El premio a Begoña Tejerina es un reconocimiento a la profesionalidad, amabilidad y elegancia a una de las últimas guardianas de la Alta Hostelería Vasca. Aldia izan da.

Si históricamente se asoció a la mujer en las tareas de atender las mesas de los restaurantes, en los tiempos recientes su profesionalidad se ha elevado hasta hacerse con el mérito de ser quienes determinan la buena marcha de tantos locales. Estos premios los inauguró Nati Lazpita, gran dama, en 1992, y en 2001 lo obtuvo Begoña Beaskoetxea (Jolastoki) carácter extraordinario y directora de uno de nuestros santuarios gastronómicos injustamente relegados. Entre las distinguidas gipuzcoanas han estado las irrepetibles Tatus Fombellida (1994) y M. Luisa Eceiza (1996) admiradas y admirables. Begoña Tejerina no les va a la zaga.

El descubrimiento de la cocina de Álvaro Garrido, en la lonja de un amigo en Marzana, lo recuerdo bien porque fui acompañado por un gran gastrónomo de sensato juicio. Ello le sirvió para aparecer por primera en la Guía de la Academia de Gastronomía hace ya bastantes años. Su cocina es personal, poco dada a admitir ingerencias. Con la imprescindible ayuda de su compañera Lara Martín –que debería figurar por méritos propios en la placa conmemorativa del premio–, han construido un lugar de culto que imanta a los “foodist” que nos visitan. Oferta nítida, sin barroquismos desplazados por pequeños detalles que a veces pasan desapercibidos.

En la misma ceremonia, la Academia Vasca de Gastronomía, que preside Mª del Mar Churruca tras el fallecimiento en 2010 de su fundador y mentor Federico Lipperheide, hizo entrega de sus propios premios: Premio José Busca Isusi para el Trujal Mendía (Arróniz). Premio Llano Gorostiza al Centro Temático del Vino Villa Lucía (Laguardia). Premio Luis Irizar para la Escuela Superior de Cocina y Hostelería de Gipuzkoa. Premio Extraordinario para El Diario Vasco.

El lunch que cerró el acto, servido por la mano maestra de Fernando Canales, fue excelente colofón –original, variado y abundante– a este evento; y sirve de despedida a la irrepetible presencia de Fernando en tan suntuario Palacio.

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