Opillas de San Marcos

Fotografía: Hotel Jaizkibel

Autor: Juan José Lapitz/Académico de Número.
Publicado en: Saber y Sabor de “El Diario Vasco” (25/04/2015)

Las comarcas del Bidasoa y Oarsoaldea, con epicentros en Irún, Hodarrabia y Errenteria, celebran el día 25 de abril la festividad de San Marcos, una antigua tradición que enriquece el acervo cultural gastronómico de nuestro pueblo y que, lejos de extinguirse, a mi juicio aumenta y se extiende.

Las madrinas de la zona obsequian a su ahijados (hasta que se casan) unas tartas de bizcocho, rematadas con huevos duros coloreados en rojo y adornadas con distintos confites. A media mañana, estas tartas llamadas opillas, bien envueltas en paños, se llevan a la iglesia parroquia donde las bendicen y, por la tarde, se organizan romerias en San Marcial, Guadalupe y San Marcos, para consumirlas en familia o entre las cuadrillas de amigos. Varios son los interrogantes que uno se hace sobre este evento: nombre, protagonismo de las madrinas, antigüedad y día de celebración. Voy a tratar de darme respuesta y comentarla con mis lectores.

Según el diccionario de López Mendizabal, opil significa panecillo, bollo o torta de maíz. No se trata de una tarta, sino de un pan. Así era el obsequio que recibía, según me lo contó mi padre (1905) en su niñez. Una masa de pan mejorado con mantequilla, azúcar y aromatizada, en la que ponían algún huevo antes de meterla al horno. Esta torta seca se transformó (ya en mis tiempos) primero en bizcocho y, más tarde, se añadió a la harina almendra molida. Los huevos se cuecen aparte y se ponen (tantos como años tiene el ahijado) sobre la tarta. Mi amiga y gran pastelera Dioni, vda. de Díaz, llegó a colocar hasta 25 en su obrador de la calle Mayor hondarribitarra.

La cultura de muchos pueblos liga el hecho de ser designada madrina de bautizo, a que ésta debe hacer un obsequio a su ahijado, no sólo el día de la ceremonia, sino que este se repita anualmente. Así ocurre en Cataluña, Asturias y Galicia, donde el domingo de Pasqua se regalan las famosas monas, empanada y trenzas. Pero aquí lo hacen el día 25 de abril.

Leo en el “Calendario perpetuo de los Santos” que en Italia “el día de San Marcos, el pan de nueces, bendecido, se llamaba marcispane” en honor al santo. El artículo publicado en La Vanguardia en 1968, por Juan Cabane, titulado “Golosinas navideñas en Alemania” dice “El marcispane, pan dulce de nueces o almendras, que se bendecía el 25 de abril, es de origen medieval importado de Italia, España…”, lo que os apunta su antigüedad y la razón de la fecha.

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