Complementos de las migas de pastor

Autor: Juan José Lapitz/Académico de Número.

Publicado en: Saber y Sabor de “El Diario Vasco” (24/01/2015)

La publicación de mi colaboración sobre las migas de pastor, en el mes de noviembre, ha tenido más miga de lo que yo pensaba. Un lector de la Ribera Navarra me comunica que, en las vertientes del Moncayo y concretamente en el restaurante-refugio que existe antes de llegar a la cima, lo tradicional es servir las migas acompañadas de uvas recolectadas en el vecino Campo de Borja, y se interesa por saber si existen otras tradiciones, además de la cebolla cruda del Pirineo oscense a la que hice referencia.

En general, le respondo a mi comunicante, es fácil que haya otros acompañamientos a lo largo y ancho de la geografía hispana, ya que nuestra cultura quiere que necesitemos pan para comer cualquier alimento, estamos acostumbrados a eschar mano del pan para trasegar cualquier vianda, y no es extraño que a la inversa, que a un plato de pan le vaya bien, según nuestro paladar, el producto que más a mano tengamos. He aquí algunos ejemplos, vividos en primera persona, o extraidos de diferentes publicaciones.

Para comenzar diré que las uvas son complemento muy común en otras regiones, como Aragón, Andalucía o Extremadura. Precisamente allí, en las proximidades de Mérida, fui invitado a una matanza de cerdo ibérico, realizada casi al alba, que fue acompañada con unas migas, no con chocolate (como las toman algunos para desayunar), sino con chorizo, jamón y un trago de cazalla para empujar. También en esta región gustan de saborearlas con sardinas viejas. Tienen reconocida fama las manchegas que comí con mi amiga y la colaboradora albaceteña Ana Lorente, estas llevan chacina, pero me llamó la atención que incluyeran morcilla, que le va muy bien. En la Comunidad Valenciana se inclinan por el frescor y jugo de frutas, siendo sus preferidas las naranjas, como es natural, y el melón. En las estribaciones de Sierra Nevada, por aquello de la proximidad del mar, tiene a mano una fuente de boquerones en vinagre, que dan vivez al plato.

Pero sin duda, de las que mejor recuerdo guardo son de las que ya hace mucho tiempo comí en el Mesón las Torres de Ujué, con huevos fritos….y de las almendras garrapiñadas que compré.

Foto: Boca Dorada

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