Comer por cinco euros

Autor: Juan José Lapitz/Académico de Número.
Publicado en: Saber y Sabor de “El Diario Vasco” (17/09/2016)

Centenario 82El homenaje que hace dos semanas se le rindió a José María Busca Isusi en Zumarraga, tuvo, a mi entender, un calificativo entrañable. El pueblo, con su alcalde al frente, arropó a la familia (se reunieron 55 miembros), académicos y cofradías  con sus vistosos atuendos, que pusieron  la nota de color por las calles. El Zelai Arizti aretoa casi cubrió su aforo en un acto cultural que remató el otxote Eguzkilore, que sorprendió por la calidad de sus voces. En el restaurante Etxeberri el menú rozó la perfección, no solo por lo servido sino también por el servicio. Para los curiosos diré que los 172 comensales degustaron un cocktail de bienvenida acompañado de una decena de variedades de fritos y jamón, servido en los jardines. En la mesa hubo lasaña de hongos y medio pato a la naranja, con una copa de yogur y frutos del bosque como postre. Se bebió un crianza de Martínez Lacuesta. Hubo un emotivo final, el de los peques de la familia Busca cantando el “Aldapeko sagarraren” entorno a la amona Carmen.

 

Foto Presidente y Lauran Busca

Lauran Busca, junto a María del Mar Churruca, Presidente de la Academia Vasca de Gastronomía

Ahora quiero detenerme en la intervención de Lauran, el hijo mayor de José María, que describió la vida familiar de su padre con apuntes didácticos. Apuntó que en su casa había que nutrir once bocas (los padres y sus nueves hijos) y que la cocina de los Buscas tenía fama de buena, pero aseguró el ponente: “Yo creo que mientras viví en el seno familiar no comí más de cinco veces solomillo, pero me forré de albondiguillas y filetes rusos o hamburguesas. Por la lectura de revistas extranjeras, él tenía muchos conocimientos sobre nutrición, practicados en naciones adelantadas. Por ello, era frecuente que en nuestra dieta diaria entraran sardinas, chicharros, anchoas y verdeles, que aquí estaban mal vistos por ser pescados azules”. Recordó que su padre fue atacado por los medios de comunicación de izquierdas, cuando demostró en los años sesenta que se podía comer por cinco duros. Lauran dijo que hoy día una persona puede desayunar, comer, merendar y cenar por 5€ diarios, como media mensual, no un día excepcional. Recuerdo que en el Toki-Alai de Bidania, Jose Mari y yo comimos alubias de Tolosa, un filete de ternera y queso Idiazabal, y al terminar me dijo: “Lapitz, hoy el Sha de Persia ha podido comer igual de bien que nosotros; mejor no”. Comer caro no significa comer mejor.

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