El pasado 25 de junio se celebró en Vitoria el acto de entrega de los galardones TOP TRADITION 2026 que según idea de Pepe Barrena, y promoción de Javier Saenz, reconocen a grandes restaurantes de cocina tradicional, siendo distinguidos La Hermandad de Pescadores de Hondarrribi (Guipúzcoa), Ca l´Isidre (Barcelona), Nou Manolín (Alicante), Doña Filo (Colmenar del Arroyo, Madrid), Arte de Cozina (Antequera, Málaga), e Hispania (Londres). Hilario Arbelaitz recibió un reconocimiento especial “Clásico y eterno” por toda una vida dedicada a preservar y practicar la mejor cocina española.
A la celebración tuvo ocasión de asistir el abajo firmante, miembro de número y bibliotecario de la Academia Vasca de Gastronomia.

D. Francisco López Canís y D. Fernando Barrio
El acto más importante, la entrega de los galardones y posterior cena, se desarrolló en el bellísimo marco del Museo de Bellas Artes de Vitoria, cuya elección supuso el primer acierto de la organización. No fue el único.

Espiral de foie cristalizado de hipocras, brotes de hortalizas
Sobre base de hielo traslúcido , salpicón de moluscos y bogavante
El programa comenzaba por la mañana con una interesantísima visita al Valle Salado de Añana, donde desde hace 7000 años, se viene produciendo ese producto mágico e indispensable de la gastronomía que es la sal. Su original forma de extracción, del propio terreno, le permite mantener unas cualidades, además de las propiamente organolépticas, de salubridad, por la ausencia de contaminantes.
Tras la visita, absolutamente recomendable para quienes no las conozcan, vino otro acierto de la organización como fue la elección de la cercana taberna La Era (Escota), donde se disfrutó de un excelente menú, no solo por la preparación y calidad de sus platos, sino por su excelente diseño que permitió salir satisfecho y ligero a la vez, plausible condición para abordar la cena de la noche. Tan recomendable como la visita a las salinas; ¡y magnífico servicio! Aprovecharé para decir que las recomendaciones de la zona incluirían la visita al Parque Natural de Valderejo, la Casa Torre de los Varona, el conjunto monumental de Quejana o el desfiladero del rio Purón.
Mencionaba el acierto de la organización al elegir el Palacio Augustin-Zulueta, sede del Museo de Bellas Artes de Vitoria, no solo por la belleza del edificio y su jardín, sino por el simbolismo que tiene unir dos elementos culturales como son la Bellas Artes y la gastronomia. Degustar buenos y bien tratados productos rodeados de belleza es doblemente gratificante. ¡Y en excelente compañía!.
Si la gastronomia y la pintura son cultura, también lo es la danza. Pues de eso también hubo -tercer acierto- ya que se gozó, como homenaje a los premiados, de una deliciosa y actualizada espatadantza magníficamente bailada.
Suele ser difícil acertar con los caterings, que no siempre resultan de la calidad y el buen servicio debidos. Pero en este caso estupenda elección la de la empresa que lo sirvió, con platos deliciosos y servicio muy atento que logró que en el cocktail -cuestión siempre difícil- las tapas llegasen bien distribuidas.

Como suele ocurrir en los encuentros gastronómicos, el ambiente humano fue magnífico, con el lujo que supuso para mi compartir mesa con Hilario Arbelaitz y su esposa, el jamonero ilustrado Florencio Sanchidrian, con quien discutimos ideas para la Academia; Julio Reoyo, de Dña. Filo; el popular periodista Goyo González; mi queridísimo editor de cuando mi colaboración con la Guia Gourmetour y personaje fundamental de la gastronomia española de los últimos 50 años, Paco López Canís; Ana Escobar, sobrina del inolvidable Marqués de Leguineche, el berlanguiano Luis Escobar.

D. Fernando Barrio, D. Sacha Hormaechea, D. Francisco López Canís y D. Florencio Sanchidrían
También acudieron entre otros muchos amigos del mundo gastronómico, Francis Vega, gastrónomo asturiano o Sacha Hormaechea, cuyo local siempre destacan y admiran sus compañeros de profesión.
En aquel ambiente y con la extraña en Vitoria, climáticamente hablando, agradable noche, hubo que poner fin a la fiesta, si bien consolados por el hecho de que al día siguiente, y en otro formato, la fiesta continuaría.
Y, efectivamente, continuó con la visita a las bodegas de Sierra Cantabria y Viñedos de Páganos, donde hubo ocasión de probar su mítico vino El Puntido, uno de los grandes vinos de parcela de la Rioja. La comida, en el propio restaurante de la bodega, los vinos y el ambiente estuvieron a la altura del resto de la celebración.
Olvidaba el último pero no menos importante acierto: la elección de los premiados, con cuya selección manifesté a Pepe mi total acuerdo, deseándole el mismo éxito para años venideros.
Finalmente, quiero mostrar mi agradecimiento a Paula de la Hoz y Pepe Barrena, por su amabilidad y su trato.
Autor: Fernando Luis Barrio, Bibliotecario de la AVDG

