Así lo recoge el acta del jurado, reunido el 21 de octubre, que ha sido presidido por el cocinero Dabiz Muñoz y ha estado formado por Patricia Gutiérrez, directora de comunicación del Basque Culinary Center, los académicos y miembros de la Junta Directiva Miguel Loya, Ángel Parada y Rosa Vañó, además del presidente de la RAG, Luis Suárez de Lezo.
Desde hace alrededor de una década, Medina trabaja en una huerta familiar en Tierra de Campos, donde ha reunido cientos de variedades de tomate, además de legumbres, ajos y otras hortalizas. Muchas de estas semillas proceden del intercambio con agricultores y personas mayores de distintos territorios, una labor de búsqueda que contribuye a recuperar variedades en riesgo de desaparecer y conocimientos ligados a la agricultura tradicional.
Cultiva, selecciona y adapta las variedades a las condiciones de su entorno, recuperando sabores y formas de cultivo y demostrando que la conservación de la biodiversidad agrícola puede traducirse en productos de gran calidad. Ese año, su tomate Negro del Escorial ha sido reconocido como mejor tomate de España en la Feria Nacional del Tomate Antiguo de Polanco.
El jurado ha valorado especialmente la singularidad y la dificultad de un proyecto que conecta la recuperación del patrimonio agrícola con la investigación, la innovación y el desarrollo rural. También ha destacado la capacidad de Emilio para comunicar su trabajo y acercar al público la importancia de conservar variedades tradicionales, así como su potencial para inspirar a otros jóvenes a desarrollar iniciativas vinculadas al territorio.
“Emilio Medina encaja muy bien con el espíritu de este premio, con lo que buscamos en los candidatos. Es un proyecto difícil, diferente y coherente con lo que valoramos con este reconocimiento”, ha apuntado Dabiz Muñoz, presidente del jurado.
Su trayectoria pone de manifiesto la relación entre agricultura y gastronomía y el papel que desempeñan los productores en la conservación de un patrimonio y una cultura alimentaria, que necesitan seguir cultivándose para mantenerse vivos. Este 2026 ha sido incluido en la lista de los 100 Jóvenes Talentos de la Gastronomía que elabora el Basque Culinary Center.
Con este reconocimiento, la Real Academia de Gastronomía distingue a una nueva generación de profesionales que trabaja desde el territorio para contribuir al futuro de la gastronomía española. La Mielga es un ejemplo de cómo una iniciativa de pequeña escala puede tener un impacto relevante en la conservación de la biodiversidad, la recuperación del conocimiento rural y la divulgación de la riqueza agrícola y gastronómica de nuestro país.
Fuente: Real Academia Vasca de Gastronomía

