Cuando es mejor callar

9 mayo, 2024

Paseando hace unos días por el Purgatorio con mi amigo Dante nos encontramos con la mirada suplicante de un alma en pena, cuya boca cerraba una aparatosa mordaza de hierro. El amable demonio de guardia resolvió nuestras dudas:

  • Era un hombre que, pese a no tener nada que decir, no paraba de hablar.

Desde luego, pensé, qué importante es en cualquier aspecto de la vida (en la cocina, sin ir más lejos) que quien se dirige a los demás tenga algo que decir. Algo; lo que sea, que el campo de la expresión es ancho. El que ofrece en su restaurante un menú a 15 €, compuesto por platos sencillos e impecables, despachados con presteza a unos clientes que tienen que fichar, tiene algo que decir. Quien con humildad se enfoca en servir los mejores productos y los elabora de manera que simplemente destaquen al máximo su sabor y carácter propios tiene algo que decir. El restaurante chino cuyas mesas ocupan en su mayor parte familias inmigrantes de esa nacionalidad, que quieren mantener los lazos con su cultura gastronómica, tiene algo que decir. Los grandes chefs, desde luego, tienen mucho que decir y nos dejan, camino de vuelta a casa o al hotel, dándole vueltas a cuanto nos han contado.

Pero, ay, vemos que este pecado, en moda que seguramente llega de la corte, se expande entre nosotros. Entras en un restaurante; la música a todo volumen y una decoración deslumbrante te hacen ya sospechar que quizá te encuentras en un local charlatán cuya cocina, sin embargo, es muda. Inexpresivo el menú: gyozas que en nada superarán a las que (notables en su clase) vende congeladas cierto hipermercado; gominolas de soja salada que se presentan con tarjeta de visita (oh, hastío) de tartar de atún; tempura que cae en tu estómago como el puño violento de un púgil; coulants cuyo chocolate no se derramaría cremoso ni aunque te lo lanzaran a la cabeza…

Como dijo cabeceando Dante cuando retornamos a la superficie:

  • ¡Qué sabiduría la del Supremo Juez! Si no tienes nada que decir, mejor te callas.

Autor: Federico Blanco Rad, Académico de Número –  Academia Vasca de Gastronomía
Fuente: El Txoko de la Academia Vasca de Gastronomía – Jantour- El Correo (4 Mayo 2024)