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Cuando el pasado se hace leyenda

19 enero, 2021

Fuente: blogriojaalavesa.eus (17 de Enero de 2021)

“Hace tres años ni tan siquiera conocía la existencia de la variedad de uva Benedicto, que ha resultado ser la madre del Tempranillo. Ya hemos catado el vino, y está riquísimo”, ha manifestado Juan Luis Cañas al Blog, a la vez que nos ha desvelado una notable investigación que comenzó en 2016.

Juan-Benedicto

JUAN Luis Cañas con una de las diecisiete botellas de Benedicto, ni una más, ni una menos.

Son apenas diecisiete las botellas de vino que la Familia Luis Cañas ha elaborado con treinta y siete cepas de Benedicto localizadas en un total de veinte parcelas de sus viñedos más viejos de Rioja Alavesa, que en este caso están distribuidos en los pueblos de Leza, Samaniego y Villabuena.

VINO embotellado de Benedicto 2019, ante la fotografía de una viña de Rioja Alavesa.

El cariño puesto en este interesante estudio dimana de que la variedad Benedicto -de la que apenas existen vides en el Estado español- junto con el Albillo Mayor, también llamada Turruntés, son los progenitores del Tempranillo.

UNA de las treinta y siete cepas identificadas como “la madre del Tempranillo”.

“Este viaje lo iniciamos para ver si en la investigación veíamos algo que no habíamos visto nunca -nos cuenta Juan Luis Cañas-. Algo que venga bien al futuro de la vitivinicultura de nuestra Comarca. Lo que poco a poco hemos ido descubriendo, nos ha creado una motivación especial, una ilusión enorme”.

Esas primeras diecisiete botellas pueden ser “las primeras botellas de Benedicto de la Historia”, según manifiestan otras fuentes de la Familia Cañas al Blog.

Un estudio realizado entre Bodegas Luis Cañas, Bodegas Amaren y el Instituto Científico de la Vid y el Vino (ICVV), de Logroño, ha sacado a la luz que entre las parcelas de la Familia Cañas había un total de 37 cepas de Benedicto, variedad considerada “la madre del Tempranillo”.

A ese resultado, entre otros, se ha llegado tras la investigación iniciada hace más de cuatro años entre Familia Luis Cañas (que tiene sus bodegas en Villabuena y Samaniego) y el Instituto Científico de la Vid y del Vino.

UNA de las diecisiete, la botella número 5.

“Las conclusiones indican además la detección de cerca de treinta variedades minoritarias / olvidadas en las viñas viejas de Luis Cañas”. La iniciativa del estudio partió de la bodega de Villabuena, con la colaboración del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino de Logroño

“Se han descubierto cepas de variedades de uva que se plantaban en la comarca de Rioja Alavesa en tiempos prefiloxéricos, o como consecuencia de la replantación postfiloxérica, en la primera década del siglo XX”, según han desvelado ahora al Blog Rioja Alavesa.

“La Filoxera fue distinta… pero en cierta manera mucho peor para la Vid que el Coronavirus actual -opina Juan Luis-, pues se tragó casi todo, y llevó a mucha gente a la inmigración. Esa dimensión de la Historia también debemos tenerla en cuenta, y saber que si aquellos salieron de la Filoxera, nosotros saldremos del Coronavirus”.

ERES humanos y viñas, una relación de mutua entrega en Rioja Alavesa.

IMAGEN realizada en tiempo de Vendimia. (Cedida por la Bodega Luis Cañas).

“Cepas supervivientes”

Esta es la historia de unas cepas supervivientes. En el año 1912, el ingeniero García de los Salmones contabilizaba 44 variedades cultivadas en el territorio de la actual DOCa Rioja. “Hoy en día, en la práctica, podemos hablar de monocultivo de Tempranillo, procedente de un número muy reducido de clones comerciales. A eso, los técnicos lo llaman “erosión genética” ”.

Existen sin embargo reductos “que se han quedado al margen de la modernización” del viñedo, en donde se mantienen viñas viejas, y la posibilidad de encontrar “auténticos dinosaurios vitícolas”. Es el caso del viñedo de la Familia Luis Cañas.

RUBÉN Jiménez dirige el estudio desde la Familia Luis Cañas.

El equipo técnico de ambas bodegas, dirigido por el ingeniero agrónomo y enólogo Rubén Jiménez, llevaba años marcando en esas viñas viejas diferentes variedades que no se identificaban con las variedades más conocidas. Eso le llevó a presentar al ICVV, en el año 2016, una serie de muestras de material vegetal recogido en las viñas, con el fin de identificar genéticamente las plantas de las cuales provenían.

La rareza que mostraba este muestreo despertó la atención del equipo de Javier Ibáñez del ICVV, que no dudó en estrechar la relación con la bodega. Juntos, emprendieron un proyecto de identificación y recuperación varietal, que culminará este año 2021 con la plantación de un viñedo experimental de conservación de germoplasma.

Descubrimientos hasta la fecha

LA historia quedaría coja si sólo hubiera viñas. La presencia de viticultor@s es fundamental.

En vista de la relevancia de las primeras muestras presentadas y del potencial del viñedo viejo de la familia, se definieron dos grandes ejes de estudio.

Por un lado, se han registrado cepas absolutamente minoritarias en la DOCa Rioja que sin embargo se plantaban en diferentes pueblos de Rioja Alavesa “hace décadas, incluso siglos”.

El primer grupo se ha reservado para la variedad “Benedicto”. De gran importancia histórica, tiene además un potencial enológico y vitícola de gran interés. Se trata de la “madre del Tempranillo”, variedad insignia de la Comarca y de otras muchas zonas vitivinícolas de España.

TEMPRANILLO mutando de color… como si un pintor coloreara las uvas por dentro.

Se conocía la existencia de alguna cepa aislada de Benedicto por Madrid, Aragón y Navarra. En este caso, el equipo de viticultura de la Familia Luis Cañas ha podido localizar 37 cepas hasta ahora, distribuidas en una veintena de parcelas.

Como hemos dicho, con la cosecha 2019 se han elaborado las primeras diecisiete botellas de “Benedicto”, un dato que en las bodegas de Juan Luis Cañas no están seguros del todo, pero indican que esas primeras diecisiete botellas pueden ser “la primeras botellas de Benedicto de la Historia”.

Otras variedades encontradas

PETIT Bouschet, híbrido encontrado en la Comarca, creado en 1892 por un francés.

Se han encontrado además variedades nacionales cultivadas en otras DO, que aún habiendo estado aquí de forma tradicional, no se encuentran acogidas a la DOCa Rioja, como Bobal, Mencía, Verdejo, Xarello, Tinta Velasco, Palomino, Parellada…

Variedades minoritarias, muchas veces olvidadas, algunas de las cuales tienen un potencial altísimo, como Garró, Marufo, Morate, Cadrete, Hebén, Salvador, Aramon, Castellana blanca, Santa Magdalena, Rojal Tinta…

Variedades foráneas conocidas, pero que tienen la peculiaridad de haber sido plantadas hace casi 120 años, por lo que difieren de lo que se ofrece a nivel comercial hoy en día, como Malbec, Cabernet-Sauvignon, Grand Noir, Petit Bouschet, Alicante Bouschet, Clairette Blanche.

SELECCIÓN de sarmientos para el viñedo que será una realidad en la primavera del 2021.

Hay además un pequeño grupo que todavía no se ha podido identificar genéticamente.

Por otro lado, se ha procedido a la selección de clones de variedades tradicionales, identificando biotipos de viejos Tempranillos, Garnachas o Gracianos con características muy diferentes a los clones comerciales actuales. El resultado ha sido la recolección de 167 biotipos de Tempranillo, 53 de Graciano, 34 de Garnacha, 24 de Viura, 21 de Malvasía, 14 de Bobal y 5 Calagraño.

Alternativa al Cambio Climático

El primero y más urgente de los objetivos es frenar la erosión genética, e incluso iniciar un proceso de reversión, plantando un viñedo joven con todo el material vegetal recogido. Junto con el ICVV y la Familia Luis Cañas, el vivero VITIS NAVARRA es partner del proyecto, encargándose de reproducir vegetativamente todo este material, de cara a preparar una nueva plantación.

HABLAMOS del pasado, y nos preguntamos qué nos depara el futuro…

Este viñedo será realidad en la primavera del 2021, y se proyecta como el Banco de Germoplasma más completo de la DOCa RIOJA, con una especialización clara en material vegetal autóctono de la zona central de Rioja Alavesa.

Más allá de la colección botánica conseguida, la Familia Luis Cañas pretende testar el potencial vitícola y enológico de estas variedades olvidadas.

“Pensemos -valoran- que todas estas variedades y clones son muy diferentes entre sí: en el tipo de aroma, color, taninos, contenido en azúcar, acidez, pH, potasio, ciclo de maduración, resistencia a plagas y enfermedades, necesidades hídricas, vigor…”

“Hasta hace poco tiempo nadie sabía que estaban estas variedades aquí. Lo mejor de todo es que en el futuro pueden ser una alternativa de cara a adaptar el viñedo al Cambio Climático”, dice Juan Luis Cañas al Blog finalmente.