Con el “corazón partío” entre Euskadi y La Rioja (I)

8 febrero, 2022

GUILLERMO de Aranzabal en una sala de barricas de Bodegas La Rioja Alta, en Haro.

Al empresario vasco Guillermo de Aranzabal Agudo le gusta destacar la poesía que encierra el vino. En su quehacer profesional, como presidente de Bodegas La Rioja Alta, que ya suma 132 años de Historia, Guillermo conjuga ciencia con sentimiento.

Antes de pasar el Ebro, para acudir a la entrevista, el termómetro registra dos grados bajo cero. Justo ahora está amaneciendo en Labastida. Antes de acercarme al barrio de la Estación de Haro, donde coexisten el mayor número de bodegas centenarias del mundo, pararé un instante en la bodega que La Rioja Alta tiene en Labastida.

PUERTA de hierro forjado que “La Rioja Alta” tiene en Rioja Alavesa.

PRIMEROS rayos de Sol sobre los edificios de la Bodega de Labastida.

“El vino tiene una cosa preciosa”

Desde la carretera apenas se ve el edificio y unas puertas altas de hierro, abiertas de par en par. Aún no la conozco, pero imagino que albergará una manera de maridar las nuevas tecnologías con la artesanía del vino.

Detengo mi coche junto a la entrada, con curiosidad, observando una hilera de cipreses que cual centinelas conectan en su marca tres siglos de los que “nacieron en el XIX, crecieron en el XX y les apasiona el XXI”, como proclaman en uno de sus libros.

EL nuevo día irá desvelando una bodega que ha sido “introspectiva y recelosa”.

“Cuando se fundó la bodega, en 1890, pedimos a Francia cuatro mil barricas de roble para envejecer los vinos”

.- Guillermo, acabo de pasar por vuestra bodega de Labastida, parando un momento para hacer dos fotografías del hermoso amanecer de unos rayos atravesando Rioja Alavesa de este a oeste.

La de Labastida es una bodega de producción. La enseñamos poco, pero está estupenda. Desde el punto de vista tecnológico es una bodega fantástica.

.- Desde la carretera apenas se ve, pero albergará bajo sí todo un mundo de vino.

En la bodega de Labastida se encuentra el 100% de nuestra fermentación, el 100% del embotellado, la mitad de nuestras barricas y la mitad de nuestras botellas. Lo que en ella elaboramos mantiene una calidad estupenda.

ESPACIO interior de la bodega, con el logotipo del Grupo estampado en el suelo.

BARRICAS durmiendo en el vientre de la Bodega de Labastida.

.- Habrá un gran espacio subterráneo, porque aparentemente…

Exacto. Cuando terminemos la entrevista te la puede enseñar Samuel Fernández, nuestro responsable de comunicación.

Son las primeras palabras que cruzo con Guillermo de Aranzabal nada más entrar en su despacho, después que una empleada de la bodega le anunciara mi presencia y él saliera a darme la bienvenida con decisión, recibiéndome con un fuerte apretón de manos.

EL PRESIDENTE de La Rioja Alta, en las oficinas, en el Barrio de la Estación, en Haro.

Antes de sentarme con él a la mesa redonda de su despacho sé que tenemos unos cuarenta minutos para realizar la entrevista. Y otros cinco para sacar algunas fotografías para el Blog Rioja Alavesa. También sé que este alavés de Vitoria proviene de una familia de origen guipuzcoano.

En mula entre Apodaca y Vitoria

La fuerza motriz del negocio familiar de Aranzabal S. A. está vinculado al territorio agrícola de Álava. Su imperio proviene de las empresas que sus antepasados pusieron en marcha.

Será él quien nos desvele que hubo un tatarabuelo que fue el herrero titular de Apodaca (Álava), y un bisabuelo, también herrero, que llegó a la conclusión de que en su vida sería muy importante aprender francés y dominar el dibujo, acudiendo en mula desde la herrería de Apodaca hasta la escuela de Artes y Oficios de Vitoria.

UNA MULA pasa delante de lo que fue hace mucho tiempo la entrada de la bodega.

Antes de lanzarnos a tumba abierta sobre la conversación, tan sólo deciros que el presidente de Bodegas La Rioja Alta se sintió atraído por los negocios desde que era niño. Su formación pasó por los Maristas de Vitoria, la Universidad de Deusto y varios Master en Estados Unidos.

.- Desde el 2005 eres el presidente de Bodegas La Rioja Alta… ¿En qué situación estaba la bodega cuando te hiciste cargo de la presidencia?

Entré a trabajar aquí en el año 1987, así que el mes que viene cumplo 35 años en la Bodega. En el 2005 me encontré lo que yo ya había hecho durante casi veinte años de trabajo.

ENTRADA actual a la bodega del Barrio de la Estación, en Haro.

.- ¿Qué Bodega te encontraste en 1987, cuando La Rioja Alta tenía casi un siglo, para ser exactos 97 años?

En 1987 era una bodega que prácticamente no tenía actividad comercial, y no había realmente un departamento de exportación. Yo era entonces el único que estaba en exportación. La empresa destinaba entonces todos los recursos a la calidad del vino, pero no a los temas comerciales, de imagen, de marketing, de comercialización, de relaciones públicas…

.- Todo eso no existía.

Prácticamente no.

.- Tú entraste como…

Como Director Gerente adjunto. Lo que pasó es que el mismo día que yo entré, se fue el Director de Exportación. Así que me tuve que hacer cargo sobre todo del tema Exportación. Luego fui cogiendo muchos otros temas, sobre todo comerciales, de relaciones públicas, marketing y bastantes temas de producción.

EDIFICIOS de la bodega, en Haro.

Lo que no llevaba inicialmente son los temas de contabilidad, financieros, de personal y de relaciones exteriores con el Consejo Regulador, o con los Gobiernos de La Rioja y el País Vasco. Pero sí todo lo demás.

Los cambios humanos de 2005

SELLO del grupo La Rioja Alta, S. A.

.- Así que cuando ya presides La Rioja Alta, en el 2005, las cosas habían cambiado, y mucho.

Todo eso que te digo está asentado desde 2005. Lo que pasa en el 2005 es que me doy cuenta que si soy nombrado presidente y no tengo otra persona que estuviera en el día a día de la empresa, como yo estaba hasta entonces, no podría hacer otras cosas que a mí también me gustan, tanto en la Bodega como en otros negocios familiares.

.- ¿Qué hiciste entonces?

Le llamé a Ángel Barrasa, amigo mío de toda la vida, que trabajaba en la Diputación como Director de Hacienda. Los dos somos de Vitoria. En el 2005 se vino aquí. Aquel fue un año muy importante porque, además de fallecer mi padre, y pasar yo a la presidencia, Ángel Barrasa se vino aquí como Consejero Delegado, y además se jubiló el enólogo, y contratamos un nuevo enólogo.

JULIO Sáenz, Director Técnico de “La Rioja Alta”, en una publicación de la bodega.

Fueron tres cambios importantísimos.

.- Ese nuevo enólogo…

Se llama Julio Sáenz, que en el 2005 ya llevaba 8 años con nosotros como asistente y asesor del enólogo anterior, José Gallego.

.- Llevas aquí 35 años. Toda una vida profesional, Guillermo.

Antes trabajé durante tres años en otro negocio de mi familia.

.- Se puede decir que la fuerza motriz de casi todo el negocio familiar está vinculado a Álava y al País Vasco

Así es.

.- No solo en la industria del acero, sino en la Agricultura de Álava, con aquellos arados de vertedera que algunos recordarán, de Ajuria & Aranzabal.

Mi familia es de origen guipuzcoano. Mi tatarabuelo vino a Álava como segundo herrero del pueblo de Gopegi, pero el herrero titular de Apodaca, el pueblo de al lado, falleció. Así que mi antepasado marchó como herrero titular de Apodaca. Mi bisabuelo llegó a la conclusión, estando en Apodaca, de que en la vida era muy importante saber Francés y Dibujoy se iba en mula a la escuela de Artes y Oficios de Vitoria, dos días a la semana, a aprender francés y dibujo

.- Tenía razón, por lo visto.

Sí, porque en un viaje que organizó la Cámara de Comercio a Bélgica, a la zona de Brabant, vio que los agricultores estaban utilizando un arado que como herrero él no conocía. Así que como hablaba francés y como sabía dibujar, hizo los planos allí mismo, copió los arados, y volvió a Apodaca con los planos y las ideas de hacer arados.

ARADO de vertedera Aranzabal de cuatro cuerpos.

Así pasaron de una mera herrería, donde ponían herraduras a los animales, a montar una forja donde fabricaban arados. Ese fue el desarrollo inicial de lo que luego fue Aranzabal S.A., la fundición de Vitoria.

Trabajar “con visión a largo plazo, de posteridad”

.- Luego se unieron con los Ajuria.

Exacto. Los Ajuria fueron más los socios financieros, y los Aranzabal los socios industriales. Así nació Ajuria-Aranzabal, luego Aranzabal y Ajuria, luego se separaron y todo eso. Pero el origen nuestro de la bodega llegó cuando mi abuelo Aranzabal se casó con Teresa Alberdi… que los Alberdi eran los de la bodega.

.- Es curioso, porque en vuestra familia, por parte de tu madre, los Agudo, también hay viñas y vino.

Así es. Por parte de mi madre, mi bisabuelo tenía una pequeña bodega en Navarra, con la que le dieron algunos premios.

CAMPESINOS en una pintura propiedad de la Bodega.

– Tienes una buena formación universitaria en Deusto, pero luego has realizado varios Master en Estados Unidos.

Primero estudié en los Maristas de Vitoria, luego hice en Deusto Abogado Economista, y luego en Estados Unidos hice un Master en Administración de Empresas, con especialidad Finanzas Internacional.

.- Ya veo. Estabas “predestinado” a trabajar en los negocios de la familia.

En la empresa familiar nunca se sabe si estás predestinado o no. Es una opción que tiene sus puntos buenos, muchísimos, y tiene también algunos riesgos.

.- Tú lo aceptaste de buen grado.

Es que a mí los negocios me han encantado siempre, desde pequeñito. Y hacer las cosas siempre con visión a largo plazo, de posteridad, eso me gusta muchísimo.

– De los negocios de la familia… ¿es el mundo del Vino el que te toca especialmente?

La verdad es que llevo todos los demás negocios. Soy el presidente de todos los demás.

.- Nosotros nos vamos a centrar en el vino, pero ¿cuáles son el resto de los negocios?

Tenemos un grupo de concesionarios de automóviles que se llama Agromotor, con instalaciones en Bizkaia, Álava, La Rioja y Burgos. Es mucho más grande que la Bodega. Además, hace ocho años creé una Sociedad de Residencias de la Tercera Edad, que tenemos ya 18 residencias y 1.500 empleados en Madrid, en Castilla La Mancha, en Galicia, Aragón…

“Aquí no hay excusas… ante el mérito o el demérito”

GUILLERMO de Aranzabal en la viña, en una fotografía de la revista Sobremesa.

.- ¿Cómo te toca el alma y el corazón este negocio del vino, motivo de nuestro encuentro?

Me toca todo, porque el vino tiene una cosa que es preciosa. Bueno, primero que todas las marcas son distintas, y tu estilo es distinto al de otros. Tú haces un producto casi único. Y además es un producto en el que puedes estar absolutamente integrado.

.- ¿Qué quieres decir?

Que nosotros hacemos todo: nosotros plantamos las viñas en las tierras que queremos, con la variedad que queremos, sacamos los kilos por hectárea que queremos, podamos como queremos, vendimiamos como queremos, envejecemos el vino como queremos, en las barricas que queremos, el tiempo que queremos… Hacemos todo lo que nos da la gana aquí.

Al final sacas un vino que si lo aciertas es puro mérito tuyo, y si fracasas es puro demérito tuyo. Aquí no hay excusas para nada. En otros negocios tú compras algo y lo vendes; o compras algo, lo modificas y lo vendes. Aquí no. En nuestro caso usamos solo la uva propia, fabricamos nuestras propias barricas importando la madera de Estados Unidos…

OTRA imagen actual del almacén de barricas de Labastida.

– Uno de tus lemas es “Evolución y no Revolución”

Vienes bien estudiado.

.- ¿Qué es lo que permanece del pasado centenario de la bodega? ¿Con qué te quedaste y a qué le diste una orientación diferente?

Me quedé con la pasión por la calidad del vino. Algo que ya sabía desde pequeñito. Es decir, cómo hay que sacrificarlo todo por la calidad. Eso lo hemos seguido practicando y acentuando.

LABORATORIO para el control de calidad, situado en la bodega de Labastida.

El año pasado estuvimos cuatro meses sin Gran Reserva 890, sin Gran Reserva 904, sin Lagar de Cervera, sin Pazo de Seoane, sin Viña Alberdi. Sin cinco marcas durante cuatro meses.

.- ¿Por la calidad?

Sí, porque el enólogo dijo que las siguientes cosechas no estaban listas para salir. Así que estuvimos sin vender ese vino por la calidad. Eso para nosotros fue una decisión muy sencilla. Para cualquier otro hubiese sido una decisión complicada. Nosotros lo tenemos interiorizado.

ALGUNAS de las marcas de sus vinos, realizada en el Wine Bar de Haro.

.- Eso venía ya de antes, entonces.

Cuando se fundó la bodega en 1890, ese mismo año se pasó un pedido a Francia de cuatro mil barricas de roble para envejecer los vinos. Eso era totalmente atípico. La gente entonces no envejecía los vinos, o muy poco, pero nosotros en 1890 ya envejecíamos los vinos. Empezamos con la filosofía de hacer vinos de gran calidad. Eso se ha mantenido en la empresa, y yo lo he mamado en casa.

Las enseñanzas del aita

.- La carrera universitaria en Deusto, los diferentes Máster… ¿Qué tal maestro fue tu aita, o tu padre?

Aita, que así le llamaba. Para mí fue muy bueno. Si no aprendí con él más cosas fue porque yo era un mal alumno, ya que él fue un buen profesor. Mi aita era un hombre que enseñaba mucho haciendo. Hablaba poco. A mí nunca me hablaba del negocio, pero me enseñaba muchas cosas haciendo. Yo aprendí así, viéndole hacer cosas.

CON su aita hace unos años… Una imagen que le acompaña en la mesa de su despacho.

– “Obras son amores…”

Obras son amores, sí, sí. Decisiones que tomaba y que, claro, tienes que estar atento. “¿Por qué ha decidido esto?”. Luego te das cuenta que tenía razón. Aprendí muchísimo de él. Sobre todo el respeto al largo plazo, la paz familiar… que para él fue siempre algo absolutamente básico de mantener a nivel de hermanos, tíos, primos, sobrinos…, todos, en un sentido muy amplio, porque Aranzabal S.A. era una empresa en la que estaba toda la familia metida

.- ¿Hoy continúa la familia metida en el negocio?

Hoy estamos en los negocios mi madre, mis hermanas, mis sobrinos, algunos tíos y algunos primos, y ahora se ha incorporado mi hijo.

.- ¿También se llama Guillermo?

Sí, sí, también. Guillermo IV ya, jajaja.

CON su hijo Guillermo de Aranzabal Bittner, que lleva un año incorporado a la Bodega.

.- Hay una saga de Guillermos.

Yo soy el tercer Guillermo. Mi hijo lleva un año trabajando aquí con nosotros. Se ocupa del marketing, porque ahora no tenemos director de Marketing y lleva una serie de mercados, que son Sudamérica, Centroamérica y otros mercados de Asia, con lo cual dice que “en sus mercados no se pone el Sol”.

.- Como decían del imperio del rey Felipe II en el siglo XVI.

A mi hijo le llaman a las tres de la mañana, ya que tiene once usos horarios.

.- La vuestra es una bodega de 3,5 millones de botellas al año. ¿Me quedo corto?

No, por ahí.

.- Y 450 hectáreas de viñedo.

VENDIMIA de Garnacha en la viña La Pedriza, situada en Tudelilla (Rioja Oriental).

Hectáreas tenemos muchas más. En el Grupo tenemos plantadas más.

.- Dices El Grupo Rioja Alta S.A., incluyendo otras bodegas de España, claro.

En total tenemos 712 hectáreas. En el grupo está la bodega centenaria La Rioja Alta S.A. en Haro, Torre de Oña (Rioja Alavesa), Áster (Ribera del Duero y Lagar de Cervera (Rías Baixas).

.- Con tantas hectáreas, imagino que os autoabastecéis de uva.

Así es… aunque no tenemos ninguna pega si hay que comprar uva algún que otro año, por falta de existencias o porque nos ha pillado una granizada en nuestras fincas, pero desde 2010 nos autoabastecemos.

HERMOSA estampa del château Torre de Oña, bodega situada en Páganos-Laguardia.

“Siempre hemos tenido uvas en Labastida”

.- Siempre habéis tenido uvas de Labastida, el pueblo vecino de Haro, al otro lado del río Ebro.

Siempre hemos tenido uvas de Labastida. Así es.

.- ¿Cuánto viñedo tenéis en Rioja Alavesa?

Mucho, cerca de 100 hectáreas. En Labastida tenemos veintitantas; en Páganos, Torre de Oña tiene 70 hectáreas ya.

VIÑEDO del Grupo, en la Bodega Torre de Oña (Rioja Alavesa).

.- Tengo la sensación de que toda esta información pasa algo desapercibida teniendo en cuenta el importante grupo bodeguero que sois, de que cuesta más que con otras bodegas hacerse con información a través de Google.

Puede ser. Cuando llegué aquí, hace 35 años, la nuestra era una bodega muy introspectiva. Éramos muy recelosos… a pesar de ser la primera bodega que empezó con el Enoturismo en todo el Estado. No había entonces otra bodega que recibiese visitantes, que tuviese comedor… Pero éramos muy recelosos de dar información y recibir periodistas.

.- Hoy ya no es así.

Hoy no somos nada recelosos, estamos muy abiertos.

.- Alguien me ha dicho que eres un gran tímido, aunque diría que lo disimulas muy bien.

Sí, soy muy tímido. Lo que pasa es que por mi trabajo tengo que mostrarme más abierto, teniendo que luchar contra mi personalidad, contra mis instintos. Me gusta estar con gente, me llevo bien con la gente, no tengo problemas de relación personal, pero me gusta mucho salir en bicicleta yo solo, irme a pedalear por ahí tres horas. Así que no necesito estar con mucha gente, pero lo hago por trabajo y, a veces, por placer.

ESPACIO para el arte en la bodega del Barrio de la Estación.

(En la II parte hablaremos con Guillermo de Aranzabal Agudo de la Fundación por la Cultura del Vino, que tiene entre otros patronos a Guillermo de Aranzabal y Alejandro Aznar, presidente de Marqués de Riscal. También del Barrio de la Estación de Haro, de “La milla de oro de Rioja Alavesa”, del Grupo de la Excelencia creado por la Diputación Foral de Álava, de la Personalidad de los vinos de Rioja Alavesa…)

CONTINUARÁ…

Fuente: Blogriojaalavesa.eus